Enrique Pastor  

 

Enrique Pastor es un pintor autodidacta, con el privilegio de tener a un maestro cerca, su propio padre igualmente ganado por la fiebre taurina y dedicado a esa misma expresión. Nacido en Madrid en 1953, desarrolla su personalidad pictórica a partir del año 1995, entrando de lleno a captar los secretos de las imágenes de la Fiesta, asombrando en estos momentos por la aceptación de la crítica y público en la última exposición de Barcelona.

 Con la atención siempre dispuesta a observar el toreo y con las ansias de plantear la composición a través de la belleza más próxima y directa, Curro Romero, Rafael de Paula, César Rincón, Emilio Muñoz y El Soro son algunos de los modelos que inspiraron en algunos momentos de la lidia sus obras más difundidas.

Su riquísimo caudal recoge un presente histórico y estético conjuntamente; es decir, puede mostrar el desarrollo del toreo con ejemplos tomados en visión directas en las plazas y campos ganaderos.

 Su técnica se proyecta principalmente a través del acrílico, sin olvidar otros materiales como el pastel o la acuarela, los cuales han quedado a juicio de los organismos que han convocado importantes certámenes en una destacadísima consideración. Del año 1962 al 1968 consiguió cuatro primeros premios del ayuntamiento de Madrid, otros dos primeros en Ciudad Real, y las selecciones en el 1999 y 2003 de sus obras en el concurso de pintura Toresma, convocado por la Plaza de Toros de Las Ventas, y así completa otras muchas distinciones en las diversas galerías en las que ha expuesto su obra. Más de quince exposiciones individuales definen su progreso continuo. Constancia y presencia con su divisa en los juegos de color, donde se barajan los dinamismos pictóricos del toreo, la razón y el modo de su pintura.

 El relieve que logra en las vibrantes suertes de la lidia tiene una continuidad delicada con las escenas camperas, en las cuales conjuga a la perfección el paisaje con el ganado, los caballistas y los intérpretes de la tienta.

 Su más reciente producción la hemos visto en la Plaza de Toros de las Ventas de Madrid durante el ciclo Isidril 2004, mostrando su conocimiento del mundo del toro desde un punto de vista que solo unos cuantos privilegiados poseen.

 De él dice José Carlos Arévalo en el artículo que dedicó al maestro Enrique Pastor en el nº 133 de la revista 6 Toros 6 que “(...) por la mano del pintor, su paleta añade luz y el color como aportación de subjetividad estética, como creación propia a la creación del torero, a la que el artista plástico se subordina para ilustrarla (...) y ese es el mérito de Pastor. Nos hacía falta a los aficionados un pintor así. Con su modestia, con su calidad cromática.”

 

                                                                         Por D. Lorenzo Berenguer en “Pintores y Escultores Taurinos...”

 

                
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